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29 septiembre 2022

“La gestión de la fábrica de La Fageda es un trabajo en equipo, buscamos soluciones en los problemas y apoyamos a quién lo necesita en cada momento”, Josep Pugès, director de operaciones

El respeto, el trato con las personas y los valores del proyecto fueron los tres puntales que atrajeron a Josep Pugès, actual director de operaciones, hacia La Fageda. En marzo de 2017 entró a formar parte, gestionando las operaciones de la fábrica de lácticos, la granja y la sección de jardinería.

Es de Gavà, ciudad costera donde suele ir de vez en cuando a ver la familia. Vivió muchos años en Besalú, uno de los pueblos medievales mejor conservados de Cataluña, pero desde hace un tiempo, se trasladó a Banyoles, la capital del Pla de l’Estany.

En esta entrevista nos explica cómo es gestionar las operaciones de La Fageda y las pasiones que lo hacen levantar cada día para ir trabajar. Además, os mostramos su parte más humana, descubriendo sus aficiones y conociendo su familia.

  • ¿Qué significa ser director de operaciones en un proyecto social como el nuestro?

Desde el punto de vista técnico, las tareas son las mismas que en una empresa convencional: elaboración de planes estratégicos, organización, control presupuestario, inversiones, productividad, eficiencia… Aun así, en La Fageda hay dos factores añadidos: las personas y los valores. Aquí, el motor de la compañía es su gente y tenemos que actuar con la mayor eficiencia posible por el bien común.

  • ¿Qué es lo más importante que se tiene que tener en cuenta a la hora de organizar y gestionar una fábrica donde trabajan personas en situación de vulnerabilidad?

El equipo. Se tiene que ser capaz de seleccionar las mejores personas que, tienen que ser buenos técnicamente, pero también tienen que encajar con los valores de la empresa y desprenderlos entre sus compañeros. De este modo, seremos capaces de ser eficientes y tener cura de nuestra gente. Así pues, se trata de un trabajo en equipo. Siempre buscamos soluciones ante los problemas, y apoyamos a quién lo necesita en cada momento.

  • ¿Cómo se ha adaptado la fábrica de La Fageda para las personas en situación de vulnerabilidad?

En la fábrica de lácticos La Fageda siempre tenemos que pensar cómo ser productivos en costes y en plazos. Esto lo tenemos que hacer, dando trabajos manuales al mayor número posible de personas con necesidad de apoyo, y siempre con la máxima ergonomía. Por ejemplo, para los lotes pequeños tenemos máquinas manuales como la de envasar el yogur líquido, los cubos o los cremosos. También, instalamos manipuladores neumáticos que son gestionados por personas, en vez de robots autónomos. Además, creamos las cajas mixtas – unas cajas donde mezclamos diferentes productos – para dar trabajos manuales, ponemos cazuelas al obrador de mermeladas en lugar de una gran marmita industrial, incorporamos etiquetadoras semi-automáticas, en vez de autónomas… En resumen, es un equilibrio, un equilibrio difícil pero factible, entre la automatización y la empleabilidad, analizando todos los trabajos de fábrica desde un punto de vista de volumen, pero también de la capacidad necesaria para hacer el trabajo. Posteriormente, analizamos las personas una a una, para equilibrar las tareas que se pueden automatizar y las que no.

  • ¿Cómo es el ritmo de trabajo en una fábrica como La Fageda?

El ritmo es cómo en otras fábricas, al contrario de lo que piensa mucha gente que nos visita. Aquí está la gracia de nuestro trabajo: hacer todo el que se tiene que hacer, dando descansos a las personas, haciendo rotaciones, manteniendo la calidad y la seguridad alimentaria y dando trabajo a todo el mundo. Si en la Garrotxa aparecieran 20 personas más con necesidad de trabajar, miraríamos de darles trabajo, siendo imaginativos como lo hemos hecho siempre y sin perder eficiencia. El ADN de La Fageda es no dejar a nadie en la estacada.

 Josep, acompañado de algunos miembros del equipo de operaciones i Cristóbal Colón i Carme Jordà.
  • ¿Y en cuanto a la granja y a la gestión de sus operaciones?

El contacto con la natura es gratificante y curativo. Hay personas que no pueden soportar trabajar cerrados dentro de fábrica, y necesitan estar al aire libre o tener contacto con los animales. Por eso, es importante la diversificación de actividades en La Fageda. La granja se ha tenido que trabajar con la mayor eficiencia posible y, de aquí, los robots de ordeñada, la certificación de bienestar animal, y la productividad por vaca. También, los profesionales de granja tienen una doble mirada: la técnica y la de acompañamiento a las personas.

  • ¿Cómo tenemos que entender las operaciones desde la sección de jardinería?

En la sección de jardinería existen dos peculiaridades, en cuanto a la gestión. Desde el punto de vista físico, las instalaciones están ubicadas en Olot y, por lo tanto, tienen que ser más autosuficientes. La segunda peculiaridad es que ellos trabajan al aire libre en convivencia con el resto de la ciudadanía. Seguramente son la cara más visible de La Fageda.

  • ¿Qué adelanto o implementación destacarías de este 2022?

Destacaría la capacidad de adaptabilidad del personal, ante una situación de crisis económica. Estoy orgulloso de cómo la gente ha respondido en cuanto al compromiso, la cura de las personas … Si hablamos estrictamente de temas técnicos, a nivel de inversiones podríamos denominar la que estamos haciendo con las formadoras de cajas para pasar de cajas preformades a planchas de cartón, lo cual supondrá un ahorro considerable; y también podríamos hablar de la puesta en marcha de sistemas eficientes de fabricación y mejora continua a planta (Lean Manufacturing).

  • ¿Cuáles son los retos de futuro que se contemplan desde operaciones?

Cómo ser imaginativos para hacer todos los ahorros y eficiencias posibles en el contexto actual, pero siempre con “filosofía La Fageda” poniendo las personas en el centro.

  • ¿Qué es el que más te gusta de tu trabajo?

Soy un apasionado de mi oficio, necesito actividad, acción, problemáticas complejas, sentirme a gusto conmigo mismo, trabajar con personas. Aquí en La Fageda, de todo esto no falta. Es muy gratificante trabajar en aquello que sabes hacer, ayudando a las personas -y a veces, a tú mismo- a ser mejores y a tener una vida más llena.

Josep, a la derecha, con el resto de compañeros del equipo directivo de La Fageda.

• ¿Qué has aprendido de La Fageda después de estos años?

¡Humildad! Ver las personas como aquello que son. La Fageda es una empresa de personas, con toda la amplitud de la palabra.

• Una cuestión muy tradicional: ¿Si no estuvieras trabajando en tu posición actual, de qué equipo de La Fageda te gustaría formar parte?

De NOIMA, la Escuela de Nuevas Oportunidades de la Garrotxa. Siempre me han gustado los retos, los jóvenes y la enseñanza.

• Continuamos con cuestiones de tu vida personal. ¿Cuáles son tus aficiones?

Desde muy pequeño siempre me han gustado las dos ruedas, sean bicicletas o motos, también patinar en línea o en hielo, y los deportes de motor, he corrido con cars, trial y enduro. También me apasiona estar al aire libre, correr, escuchar música, bailar, viajar por el mundo, hacer grandes caminatas por la montaña y, pasear con mi perrita.

Una de las aficiones de Josep es el motociclisme. En esta foto, del 2006, aparece con su moto en Vidreres.
  • No podía faltar la pregunta estrella… ¿Cuál es tu producto preferido de La Fageda?

Sin ningún tipo de duda los yogures griegos, tanto el natural como el azucarado.

  • ¿Te ves jubilado en La Fageda?

¡Espero que sí, que ya empezamos a tener una edad para tener sustos! Fuera bromas, por mi parte estoy convencido que sí, pero en este mundo nunca se sabe, la única constante es el cambio.

Viajaron a Estados Unidos con Marissa, su mujer, i Laia, su hija, para celebrar el 50º aniversario de Josep
  • Vamos acabando… ¿Añadirías algo más?

Lo que se ha creado en La Fageda es fantástico. Carme Jordà y Cristóbal Colón, premeditadamente o por casualidad, han creado un universo paralelo que funciona muy bien. Mantener este equilibrio económico-social es dificilísimo, pero muy gratificante. Y sí, La Fageda es realmente una empresa con alma.

Eva Güibas, periodista. La Fageda.

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