Amante de la bicicleta, con una mente muy inquieta que quiere aprender constantemente y un auténtico enamorado de su familia. Así es Ricard Badia, el responsable de producción de La Fageda, que en esta entrevista nos demuestra su gran empatía hacia las personas de la casa.
Vive en Olot desde hace mucho tiempo, a pesar de que nació en Sant Quirze del Vallès. De muy jovencito, rondó por Nicaragua y Costa Rica, un viaje que lo marcó profundamente, puesto que supuso un gran crecimiento personal. Y también, recorrió mundo con una pieza que es imprescindible e inseparable: la bicicleta. Fue a vivir a Granada y Lisboa y volvió pedaleando hasta Cataluña. Esta ruta la hizo cuando acabó de estudiar las carreras de Sociología y Política en la Universidad Autónoma de Barcelona. “Pero enseguida vi que no me dedicaría a esto”, nos explica.
Por eso, se aventuró y empezó un ciclo formativo de montaña y conducción de grupos, y a continuación, hizo un máster de gestión administrativa, puesto que, casi sin esperárselo, crearon -con su pareja, Mariona Martí, y con el apoyo de la familia y los amigos- una empresa de actividades en bicicleta para casas de colonias y de turismo rural. Durante más de 5 años, estuvieron al frente de este negocio que, finalmente se vendieron y Ricard, a caballo de su bicicleta, dio la bienvenida en su vida a un nuevo proyecto: La Fageda.
Fue en 2017. Mi pareja, Mariona Martí, que actualmente es Relaciones Públicas e Institucionales de La Fageda, hacía tiempo que trabajaba aquí. A raíz de esto, en 2016 conocí a Cristóbal Colón, el actual presidente, con quien salíamos en bici por La Fageda d’en Jordà. ¡Incluso llegamos a hacer la ruta de BTT, Pedals de Foc! Salió una oferta de trabajo en el área de producción y yo, precisamente, buscaba un trabajo cerca de casa, que pudiera ir en bicicleta, donde se trabajara en grupo y donde me sintiera estable. Pasé el proceso de selección y cuando Sara Vidal, directora del Área de Gestión y Desarrollo de Personas, y Josep Pugès, director de Operaciones, me dijeron que me cogían… ¡Fui muy feliz!
Durante los primeros años era educador y maquinista de fábrica. Me gusta explicar mi trabajo utilizando el concepto “doble mirada”. Por un lado, me ocupaba de la línea productiva, ¡puesto que somos una fábrica y tenemos que producir yogures! Y por el otro, no podía perder de vista la parte social y la labor de acompañar y apoyar a personas de colectivos vulnerables que, aquí, tienen un trabajo real. Adaptarme no fue fácil. A finales de 2017 pasé a ser responsable de packs y un par de años más tarde, escalé a responsable de producción.
¡Hacer que todo vaya bien, y que todo esté en marcha en la fábrica! Antes que nada, debemos tener en cuenta que hay la atención a las personas: empatizar con la gente, planificar el día y la semana… Tenemos 150 personas a planta y nos tenemos que coordinar muy bien entre departamentos. Por eso, cada día, valoramos los recursos humanos que tenemos, el estado de cada persona y después, distribuimos sus tareas a lo largo del día y les indicamos las máquinas donde tienen que ir. Además, también elaboramos catas de los productos, para evaluar y mantener la calidad en cada lote.
Cada día, nos reunimos con el equipo de mantenimiento, calidad y producción para tratar los temas organizativos y de coordinación. Hay un gran compromiso para asegurar la efectividad y la eficiencia, mediante una serie de indicadores Lean Manufacturing, que nos permiten controlarlo todo al detalle y trabajar para continuar mejorando. También, hago de vínculo entre producción y el área social, y estoy en coordinación con los psicólogas y trabajadores sociales de La Fageda.
Lo que más me gusta… Creo que podríamos hablar de un todo general, que va respirando y que es continúo. Este trabajo me ha aportado una nueva cultura de vida. Gracias a La Fageda, tengo una visión mucho más amplia del trabajo y del mundo: calidad, producción, trabajar por entregas y cumplirlas, Servicio de Terapia Ocupacional… Y por supuesto, hacer todo esto, acompañado de un equipo de personas muy humildes, es perfecto.
Lo que menos me gusta es cuando veo – en casos puntuales y particulares- personas que se ponen a ellas por encima de las otras. Más que nada porque uno de los principios de La Fageda es pensar primero como proyecto, y después, atender las inquietudes individuales.
¡Las personas! La gente que viene a visitarnos sale motivada, contenta, con envidia sana… por la cultura de La Fageda. Ve que no escondemos nada, que todo es real. Me gusta hacer visitas porque pienso que es un orgullo, sobre todo por la gente del Centro Especial de Trabajo. Se emocionan, es un día diferente para ellos.
Si no fuera por estos colectivos, yo no sería responsable de producción, puesto que desarrollo esta tarea de doble mirada. Y por supuesto, día a día, es un reto, y aprendes siempre. Trabajar con personas en situación de vulnerabilidad te hace ser muy empático: miramos al otro, como está, como lo puedes ayudar, si está despierto para afrontar las tareas del día, si todas las rotaciones de personas y máquinas funcionan según la planificación… Esto es lo más importante.
La escucha activa. Son personas que, desgraciadamente, no tienen muchas posibilidades de ser escuchadas en su día a día. Tenemos profesionales en apoyo que son referentes, y la gente se los escucha y aprende de ellos. Ya que podemos conocer sus puntos fuertes, trabajamos para hacerlos más grandes. Y para hacerlo, escuchar es la clave.
Lo hago porque siempre me ha gustado: tengo mucha vitalidad. Relacionado con lo que decía antes, cuando escuchas a las personas, te fijas que hablan de fútbol, deporte… Y a partir de aquí, surgen ideas de organizar partidos, caminatas, bicicletadas… Aparte del trabajo, nos esforzamos para tejer vínculos con actividades de ocio. Muchas conversaciones con los trabajadores no son solo de trabajo, y esto se los da mucha energía.
Hay una cosa que me pasa a menudo y que me hace muy feliz. Por ejemplo, hay un trabajo para hacer, como por ejemplo mover palés, y la gente que lleva más tiempo en La Fageda la hace directamente. Si hay alguna persona más nueva que lo tiene que hacer, a veces, se me queda mirando y no la hace… Pero cuando hablan entre ellos, y algún “veterano” les comenta que tienen que hacer el trabajo porque se lo he pedido, se ponen a hacerlo enseguida. Esto quiere decir que no me ven como responsable, me ven de igual a igual, y el mensaje de trasfondo de esto, me hace muy feliz.
Ahora estoy aprendiendo sobre temas de crecimiento personal. Tenemos personas que no tienen posibilidad de ser escuchadas, pero aquí tienen mucho que decir. Yo conozco muy bien mis puntos fuertes, pero también los débiles, y por eso quiero continuar formándome, para continuar mejorando. Por ejemplo, en 2018, me saqué el máster de formación del profesorado (CAP).
¡Siempre! Podría quedar bien y decirte muchos motivos como por ejemplo para ser más sostenible o por salud, que también, ¡pero la verdad es que lo hago porque me encanta! Me encanta la bici… ¡Este año ya he hecho 11.000 kilómetros en bicicleta!
Me gusta llegar aquí por la mañana, oscuro, y poder ver los animales que corren por La Fageda: topos, zorros, pájaros, corzos…
¡También me encanta recoger flores durante el camino! Las subo a la oficina y las llevo a Mariona, o las guardo para dárselas a Neret, nuestra hija, cuando nos vemos después de trabajar y de la escuela.
¡He llegado a venir nevando o con el temporal Glòria! Para mí, es un momento de meditación y reflexión. Llevamos nuestros hijos al casal Les Llavors de La Fageda, que se organiza en periodos de vacaciones y, ¡también marchamos todos juntos hacia casa en bicicleta!
Siempre nos vamos a la playa o a la montaña, hacemos un fin de semana de cada. Y si no marchamos es porque voy a ver mis padres y mi yaya en Sant Quirze del Vallès y Sant Llorenç Savall, respectivamente. Sin ellos, no estaría aquí, me han dado un gran apoyo y han hecho un gran esfuerzo por mí. Con mis padres ya hemos sido siempre de viajar, por ejemplo, hemos ido a Australia, y con Mariona y nuestros hijos, también hemos recorrido muchos kilómetros con la furgoneta: Suiza, Eslovenia, Dolomitas…
¡Todos los helados, todas las mermeladas, todos los yogures y todos los postres! Soy mucho goloso… ¡Son todos muy buenos, me encantan!
Eva Güibas, periodista. La Fageda.