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27 julio 2018

¡Nos cruzamos con un ciervo volante mientras paseamos por La Fageda!

Trabajar en un entorno natural protegido como el nuestro significa compartir espacio con multitud de animales entre los cuales encontramos desde pequeños invertebrados como los escarabajos hasta grandes mamíferos como el corzo o el jabalí. Ser consciente de ello, poner el foco sobre estas especies y conocer mejor la fauna que nos rodea para así lograr una mayor estima y respeto sobre ella es el objetivo de la nueva visita turística que ofrecemos bajo el nombre Fageda en Ruta. Guiada por unos de nuestros trabajadores y que también es guía oficial del Parque Natural de la Zona Volcánica, se realiza los domingos por la tarde durante dos horas y también incluye la tradicional visita a las instalaciones de granja y fábrica de yogures y mermeladas.

 

El ciervo volante, paseando por la Fageda d’en Jordà

 

Hay días, como el que hoy os vamos a contar, que la ruta nos sale redonda porque, a parte de explicar la fauna, nos cruzamos con ella. Aquí tenéis prueba de ello: recientemente mientras paseábamos por la Fageda d’en Jordà con todo un grupo de visitantes nos hemos cruzado con uno de los insectos más grandes de todos los que tenemos en Catalunya y que de hecho es el escarabajo más grande de Europa. Se trata del ciervo volante (Lucanus cervus), un tipo de escarabajo representativo del Parque Natural y muy espectacular por su fisonomía.

 

Concretamente nos encontramos con un macho de ciervo volante, que se distingue de la hembra por tener unas mandíbulas gigantes que le sirven para las disputas con el resto de los machos y para atraer a las mismas hembras. Por lo tanto sus funciones no son alimentarias sino decorativas y defensivas.

 

Mostrando el ciervo volante al grupo de Fageda en Ruta

 

La mayoría de integrantes del grupo no lo había visto nunca antes y se lo miraban con una mezcla de estupefacción y sorpresa. Como también les explicamos, suele vivir unos 4 o 5 años y normalmente lo hace en bosques con árboles de hoja caduca como esta reserva natural. La mayor parte de su vida se la pasa en estado larvario porque tiene que acumular mucha energía para poder transformarse en un adulto con un tamaño tan grande. En esta primera fase se alimenta de madera en descomposición y una larva de un gramo consume unos 22,5 centímetros cúbicos de madera al día. En otoño se produce la metamorfosis que lo convierte en un adulto y a partir de la primavera es cuando emerge del subsuelo. Entonces vivirá entre 15 días y un mes. Es por eso que se suelen observar, como en este caso, entre junio y agosto.

 

En esta última fase vital ya no necesita preocuparse demasiado por su alimentación porque principalmente subsiste a base de las reservas de grasa acumuladas en su abdomen. También ingiere savia de los árboles. Ahora su misión será reproducirse. La hembra pone entre 3 y 20 huevos y lo hace al lado de la que será su fuente de alimento: los entierra próximos a la madera de los árboles. Estos animales son totalmente inofensivos para las personas.

 

Si tenéis ganas de descubrir la fauna de La Fageda y también conocer mejor su geología, clima y flora, no os perdáis Fageda en Ruta. Puede que también tengamos suerte y nos crucemos con él o con algún otro de los animales que podemos ver con cierta frecuencia por la zona como granotas, sapos, corzos, mirlos, lavanderas blancas, gorriones…

 

Víctor de Paz, periodista y guía de La Fageda

 

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