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22 diciembre 2022

Los trabajadores de La Fageda que, como el proyecto, han hecho 40 años este 2022

Las casualidades forman parte del día a día de La Fageda, vivimos rodeados y muchas veces nos pasan desapercibidas. ¿Te imaginas nacer el mismo año que el proyecto donde trabajas? Esta es la bonita coincidencia entre Albert Terradellas, Nastasia Serghei, Silvia Barranco y La Fageda. Todos ellos, nacieron en 1982 y este 2022, han celebrado sus 40 años. Durante todo el año hemos conmemorado las 4 décadas de historia de nuestro proyecto social y por eso, hemos querido dedicar la entrevista del mes a estas tres personas que tienen la misma edad.

Albert Terradellas, informático, trabaja en el departamento de comunicación y hace más de 8 años que entró a formar parte de nuestro proyecto. Con una gran sensibilidad y aprecio por el entorno y la comarca de la Garrotxa, enseguida vio que La Fageda “no era una empresa como las otras”. Nastasia Serghei trabaja en el área de limpieza desde 2017 y le llena mucho contribuir a “dignificar la vida de las personas”. Si pasáis por la sección de mermeladas, encontraréis Silvia Barranco, del Centro Especial de Trabajo. Hace más de 12 años que forma parte del proyecto y nos confiesa que poder elaborar estos productos le hace muy feliz.

Hoy hablamos con ellos y hacemos un balance de las 40 primaveras que han celebrado este año, tanto a título personal, como también con la familia de La Fageda. Porque si una cosa podemos afirmar es que este 2022 ha sido muy especial para todos ellos.

  • ¿Recordáis la primera vez que oísteis a hablar de La Fageda?

Albert Terradellas: Fue cuando era pequeño y vivía en casa los padres. Mi madre llevó unos yogures naturales de vasito marrón para cenar. Eran de La Fageda y desde aquel momento ya fue llevando siempre. Antes me costaba acabarlos, me parecían unos yogures enormes. Ahora cuando tengo hambre, los engullo de dos en dos.

Nastasia Serghei: Conocí el proyecto en el momento de entrar a trabajar aquí.

Albert Terradellas forma parte del equipo de comunicación y se ocupa de las tareas de atención al consumidor y del archivo gráfico, entre otras funciones.
  • ¿Cómo fueron vuestros primeros años aquí?

AT: Empecé un mes de junio, y coincidió que era el día que celebrábamos la asamblea de la cooperativa. Mi primera tarea no estaba relacionada con mi puesto de trabajo. Consistió en parar las mesas para la gran fiesta de la noche, donde actuó El Mágico Andreu. Desde el primer día te quedaba claro que La Fageda no era una empresa como las otras, cosa que personalmente viví con ilusión.

NS: Recuerdo que las primeras veces que venía aquí, me impresionaba mucho el camino para llegar a Mas Els Casals. No había conocido nunca ningún centro especial de trabajo y me gustó mucho ver que las personas en situación de vulnerabilidad que trabajen aquí, tienen la oportunidad de desarrollarse.

Silvia Barranco: Cuando empecé estaba en el Taller Dit i Fet, que se encargaba de hacer obsequios para el Banco de Sangre. Estos obsequios eran cajitas con semillas de plantas. Me gustaba muchísimo este trabajo.

Nastasia trabaja en el equipo de limpieza, un área que cubre la limpieza de Mas Els Casals, y también otros espacios de la fundación: residencias, pisos compartidos…
  • ¿Qué os aporta trabajar aquí?

AT: Me gustaría ser uno de los buenos profesionales y personas que Cristóbal Colón, fundador, dice que hacen falta para continuar el proyecto social y empresarial. Trabajar y querer La Fageda es, tal como muy bien dijo un día Enrique Núñez, “abrazar una filosofía de vida”. Aquella que se centra a ayudar a las personas y en cierto modo pone un contrapunto a la competencia salvaje del mundo capitalista en el cual nos ha tocado vivir.

NS: Lo valoro muy positivamente. Siento que estoy colaborando a dignificar la vida de las personas, y esto me llena mucho.

SB: Ahora trabajo en la sección de mermeladas y el trabajo me gusta. Lavo y remuevo las cazuelas, corto la fruta, pelo los tomates… Probé de trabajar en la fábrica de lácticos, pero como que tenía que coger peso, el brazo me hacía daño y pude pasar a mermeladas, donde estoy mucho mejor.

Sílvia Barranco, a la derecha, trabajando en la sección de mermeladas con su compañera Raquel Canal.
  • Si no trabajarais en la sección donde estáis actualmente, ¿de qué área os gustaría formar parte?

AT: Sería muy bueno poder trabajar en el Servicio de Atención al Visitante (SAV). No hay responsabilidad más grande ni placer más bonito que poder mostrar a los visitantes que La Fageda es un proyecto sin ánimo de lucro y que su misión es ayudar a las personas. Sería fantástico intentar hacerles cómplices de este objetivo y su vez, despertarles el aprecio por el entorno natural que nos rodea. La visita ‘La Fageda en ruta’ donde se toca y se explica el bosque, es poesía.

NS: También me gustaría trabajar en el SAV: atendiendo los visitantes, sirviendo cafés y bebidas…

SB: Yo igual, querría estar en el SAV, haciendo el trabajo de Raquel Canal, que sirve los visitantes el fin de semana.

  • No puede faltar la pregunta estrella… ¿Cuál es vuestro producto favorito?

AT: El bífidus desnatado con un buen rayo de miel de romero.

NS: El griego natural.

SB: Me gusta todo, pero el que más es la crema.

  • Este 2022, habéis hecho 40 años, como La Fageda. ¿Cómo valoráis que un proyecto como el nuestro haya podido celebrar sus 4 décadas de historia?

AT: Es muy inspirador y una demostración que las utopías, a veces, se hacen realidad. También es una responsabilidad por quienes tenemos que hacer posibles los 40 años siguientes.

NS: El equilibrio entre la parte social y la parte empresarial es continuo. Tiene mucho valor que un proyecto social pueda cumplir 40 años.

SB: Me alegro mucho. La Fageda ha cambiado mucho desde que empecé.

A menudo, Enrique Núñez, antiguo compañero jubilado de La Fageda, todavía da tumbos por los caminos que rodean nuestra sede. Comparten con Albert, su pasión por el entorno.
  • En Cataluña, tenemos la costumbre de celebrar los cumpleaños soplando las velas e implorar un deseo. ¿Cuál pediríais en nombre de La Fageda?

AT: Querría que se crearan muchos más proyectos con la misma filosofía humanista, que todos llegaran a celebrar 40 años y a influir positivamente transformando la sociedad. Me gustaría que La Fageda fuera una bandera en este sentido.

NS: Pediría que estos sean los primeros 40 años de muchos y que este proyecto social, dure mucho más tiempo.

SB: Me gustaría que cada día pudiéramos celebrar los 40 años de La Fageda.

  • ¿Cómo os imagináis el futuro de nuestro proyecto?

AT: Me lo imagino mucho más integrado con los diferentes organismos y entidades de la Garrotxa y diversificado en tipología de productos. También, exportador neto de su modelo y su filosofía hacia el exterior. Y finalmente, como un motor de un cambio económico y social.

NS: Lo veo siguiendo con su propósito: dignificar la vida de quien lo tiene más complicado y ayudante a las personas que tanto lo necesitan.

SB: Todavía más bonito que ahora y que puedan trabajar más personas.

Delante a la izquierda, Silvia Barranco, en una excursión en el bosque.
  • Vamos acabando y solo nos queda deciros que esperamos que estos 40 años que habéis cumplido este 2022 vengan cargados de alegría y felicidad. ¿Os gustaría añadir algo más que no hayamos comentado en la entrevista?

AT: Es un privilegio trabajar en un trabajo que te da cada mes un bonus extra de salario emocional, de estar en un entorno natural lleno de veredas que nunca me cansaré de redescubrir corriendo o andando y de poderlo hacer rodeado de personas únicas que hacen que cada día sea una alegría. La paz mental que aporta no cotiza a bolsa, pero si lo hiciera, quizás no la podríamos pagar. Y en clave de humor, y dado que las pequeñas cosas son importantes, no me puedo olvidar de dar las gracias a todo el equipo de cocina para regalarnos el pollo al horno con patatas. No solo de filosofía vive el hombre.

NS: La Fageda me ha ayudado a crecer como persona y a descubrir calidades escondidas, que no sabía que las tenía.

SB: En la sección de mermeladas nos falta gente, porque tenemos mucho trabajo. ¡Esto es muy bueno, porque queremos poner más cazuelas!

Eva Güibas, periodista. La Fageda.

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