Por cuarto año consecutivo, hemos calculado el valor que generamos como proyecto de la economía social mediante la metodología del Valor Social Integrado (VSI), también conocida como contabilidad social. En 2025, este valor se ha situado en 73,4 millones de euros, una cifra que representa un incremento del 12 % respecto al año anterior.
Desde 2022 utilizamos esta herramienta con el objetivo de comprender mejor el alcance del proyecto y su impacto real en las personas y en el entorno. El Valor Social Integrado ofrece una perspectiva complementaria a los indicadores económicos habituales y parte del análisis del impacto sobre los principales grupos de interés de la entidad, lo que permite relacionar nuestra actividad con los beneficios sociales y comunitarios que generamos.
Esta metodología integra tanto el valor de mercado, que incluye el valor económico directo e indirecto generado por la actividad empresarial (salarios, impuestos, compras a proveedores y el valor generado para clientes, entre otros), como el valor de no mercado, que recoge contribuciones que la contabilidad convencional no contempla, como la mejora del nivel de inclusión social, la autonomía de las personas atendidas y su participación en la vida comunitaria, el tiempo que se libera para las familias o la reducción del gasto público en prestaciones sociales gracias a la inclusión laboral. Para medir este valor de no mercado, se monetiza el valor social, humano y comunitario mediante una serie de indicadores que traducen estos impactos a una magnitud económica.
El cálculo de nuestro VSI para 2025 sitúa el valor de mercado en 62,2 millones de euros, mientras que el valor social de no mercado alcanza los 11,1 millones de euros. Este último se traduce, principalmente, en beneficios directos para las personas atendidas y sus entornos más cercanos, con impacto también en la comunidad. Así, se contabilizan beneficios por valor de 5,6 millones de euros para las personas atendidas, 2,9 millones para las familias y alrededor de 660.000 euros para la comunidad.
Uno de los datos que mejor ayuda a interpretar este conjunto es la relación entre los recursos públicos recibidos y el valor generado. Según este cálculo, por cada euro público recibido generamos más de 13 euros de retorno para el conjunto de la sociedad. Un retorno que se concreta en forma de mejora de las condiciones de vida, apoyo a las familias y contribución a su bienestar, ahorro para las administraciones en prestaciones y servicios, ingresos en cotizaciones e impuestos y valor generado a través de la sensibilización social en torno a la salud mental y la inclusión social. Además, por cada euro público recibido generamos 2,51 euros de retorno para la Administración Pública.
«Los datos nos ayudan a arrojar luz sobre una realidad que a menudo permanece invisible. Más allá de los resultados económicos, lo que nos mueve son las personas que logran construir una vida más autónoma y las familias que se sienten más acompañadas. El Valor Social Integrado nos permite hacer visibles estos impactos, comprender mejor el alcance real de nuestro proyecto e incorporar una visión más completa en la toma de decisiones. También nos recuerda que trabajar por el bien común es una responsabilidad compartida entre entidades, administraciones, empresas y ciudadanía para construir territorios más cohesionados, donde existan más oportunidades para todas las personas», explica la directora general, Sílvia Domènech.
Más de 800 personas vinculadas a nuestro proyecto, profundamente arraigado en La Garrotxa
Al cierre de 2025, el conjunto de actividades productivas y servicios de La Fageda ha reunido a 852 personas vinculadas al proyecto. De ellas, más de 470 han mantenido un contrato laboral y alrededor del 60 % —en concreto, 276 personas, todas procedentes de la comarca— presentan una discapacidad intelectual, un problema de salud mental y/o una situación de riesgo de exclusión social.
El 80 % de estas 276 personas trabaja en un entorno protegido. Es decir, en función de sus capacidades y potencialidades, desarrollan su actividad en alguna de las áreas empresariales de la entidad: la producción de lácteos y postres, mermeladas y helados, los servicios de jardinería, las actividades de granja y agricultura, el Servicio de Atención al Visitante, la cafetería del mercado de Olot y los servicios internos, como limpieza, cocina y oficinas.
El otro 20 % corresponde a personas con discapacidad intelectual o problemas de salud mental que trabajan en empresas de la comarca. Más allá de los itinerarios que desarrollamos íntegramente en La Fageda, el Servicio de Inserción Laboral ha acompañado durante 2025 a 62 personas con discapacidad intelectual o trastorno mental de La Garrotxa en su proceso de acceso y mantenimiento de un empleo en empresas del territorio. De estas 62 personas, 14 se incorporaron al mercado laboral a lo largo del año, sumándose a las 41 que ya estaban trabajando. Este resultado ha sido posible gracias a la colaboración de 26 empresas del territorio, que participan activamente en los procesos de inserción laboral.
En cuanto a los servicios de atención diurna, el Servicio de Terapia Ocupacional (STO) atendió a 60 personas durante 2025; el Servicio Ocupacional de Inserción (SOI) acompañó a 27 personas y el Servicio Prelaboral atendió a 20. Además, en La Fageda incorporamos a nuestro modelo de atención dimensiones como la vivienda, el apoyo a la autonomía y la participación comunitaria. En este sentido, durante 2025, 90 personas utilizaron nuestro servicio de vivienda en alguna de sus modalidades (hogares-residencia, pisos compartidos y Servicio de Apoyo a la Vida Independiente) y 22 personas participaron en el Club Social, un espacio ubicado en el edificio de Els Catòlics de Olot, abierto a personas con trastorno mental de La Garrotxa, donde se desarrollan actividades de ocio y dinamización social.
En total, un 77 % de las personas vinculadas al proyecto pertenecen a colectivos vulnerables —personas con discapacidad intelectual, trastorno de salud mental y/o en situación de riesgo de exclusión social—. Estos datos reflejan nuestra contribución para hacer posibles trayectorias de vida más estables y entornos familiares más sostenibles, a partir de un acompañamiento personalizado y planes de acción individuales adaptados a las necesidades de cada momento vital. Este trabajo es posible gracias a la colaboración en red con los distintos agentes del territorio y de los ámbitos de la salud, la acción social, la economía, la empresa y la educación.
Actividad económica al servicio del propósito social
El VSI pone de manifiesto que las actividades económicas son un medio para desarrollar nuestro propósito social. Durante 2025, esta actividad productiva ha permitido sostener nuestro proyecto con dimensiones como los más de 2,5 millones de consumidores de nuestros productos en Cataluña y una producción equivalente a 108 millones de unidades de yogures y postres.
Los resultados de 2025 recogen una facturación derivada de la venta de productos y servicios de 39 millones de euros, que asciende a 41,8 millones de euros si se tiene en cuenta el valor económico creado al incorporar otros ingresos y subvenciones. La aportación a reservas correspondiente al ejercicio 2025 ha sido de 2,5 millones de euros.
Al mismo tiempo, hemos seguido invirtiendo en la mejora de los servicios y las instalaciones con el objetivo de dar continuidad al proyecto y garantizar la creación y el mantenimiento de puestos de trabajo para personas con discapacidad intelectual, trastornos de salud mental o en riesgo de exclusión social. En 2025, la inversión total ascendió a 3,7 millones de euros.