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‘Ver su felicidad me cambia el día’


2 noviembre, 2018

Elisabet Fargas Molleví tiene 54 años y lleva 17 trabajando en La Fageda. Entró en el proyecto el 2 de marzo de 2001 como monitora del turno de noche en una de las residencias que la fundación tiene en Olot para las personas que necesitan vivir de forma acompañada. Y desde entonces realiza esta labor desarrollando así su vocación de atención directa a las personas. Para ella trabajar de noche no es un problema. Al contrario, le permite aprovechar el día, ya que normalmente a las 9 de la mañana ya finaliza su jornada.

 

Nació en Barcelona, en la ronda de Sant Antoni, y allí residió hasta los 24 años. Su familia le enseñó a disfrutar de la naturaleza ya que normalmente aprovechaban los fines de semana para hacer escapadas a la Garrotxa. Aquí empezó a tejer nuevas amistades y vínculos y conoció a una persona especial, Joan, con quién después se casaría. Todo esto la llevó a trasladar su residencia hasta Sant Esteve d’en Bas, cerca de Olot, para empezar una nueva etapa. Al principio estuvo trabajando en una escuela infantil del municipio y luego ejerció de educadora en una casa de estancias escolares cercana a Besalú y de monitora de transporte y del servicio de comedor. Eran trabajos que no se parecían mucho a los que había realizado en Barcelona. ‘Estudié banca y secretaría y trabajé como secretaria pero no me sentía realizada. Lo hice un poco impulsada por mi padre, que trabajaba en banca’, comenta. En la Garrotxa descubrió su verdadera vocación y ya no quiso volver al trabajo de oficina.

 

El año 2001 el azar hizo que su camino se cruzara con el de una persona que había trabajado en La Fageda y a través de la cual descubre este proyecto social. ‘Sabía que existía pero no lo conocía demasiado’, confiesa. Enseguida empezó a buscar información sobre la Cooperativa y al quedar impresionada de la labor social que pudo leer que se realizaba decidió probar suerte y enviar su currículo. ‘No buscaban a nadie en ese momento que yo supiera pero lo quise enviar igualmente’. Seis meses después sonó su teléfono.

 

Elisabet Fargas, durante una de las salidas de ocio de fin de semana

 

 

Debió ser toda una sorpresa descolgar el teléfono y ver que era La Fageda, tantos días después. ¿Nos puedes explicar cómo fue?
No me lo esperaba. Dolors Falgarona, en aquel momento coordinadora de residencia, me entrevistó. Y les gusté. Me puse muy contenta, ya que tenía ganas de encontrar un trabajo estable y que me ocupara durante más horas y este lo parecía. Empecé a trabajar en la residencia el Xino, que más adelante se trasladó al actual edficio El Caliu, en el centro de Olot.

 

Ibas a trabajar con un colectivo de personas bien diferente al que habías atendido hasta el momento.
Sí, y eso me llamaba mucho la atención. Congenié enseguida con ellos y los monitores me ayudaron muchísimo a adaptarme. El equipo era y es fantástico. Vi que la gente estaba allí por vocación y todos teníamos muchas ganas de ayudar. Quedé muy sorprendida por todo. Poco a poco me fui profesionalizando y ya en 2012 obtuve la acreditación de atención socio sanitaria. También he realizado otros cursos formativos organizados por la misma Fageda.

 

¿Tampoco habías trabajado nunca por la noche?
No. Pero no me asustaba. La idea de poder tener luego todo el día para mí me motivaba. Hacemos entre 10 y 12 horas seguidas dependiendo de si es fin de semana o no y es un turno rotativo. Hay semanas que trabajo dos días y otras que lo hago cinco.

 

Pero tendrás que dormir un poco cuando sales de trabajar…
No. Soy muy activa. Una vez despierta ya lleno el día de actividades y formaciones.

 

Nuestra protagonista, de pequeña

 

 

¿En qué consiste tu trabajo?
Ayudo a las personas que viven en El Caliu en sus actividades domésticas básicas del día a día. Y también trabajo para que puedan desarrollar su autonomía al máximo. Algunos estaban acostumbrados a que se lo hicieran todo. En la residencia pueden aprender a hacerse la cama, lavar los platos… Intento promover los hábitos de convivencia para que haya una buena armonía entre ellos. Y si hay algún conflicto, también soy la responsable de intentar resolverlo. Hay que tener en cuenta que son 13 personas conviviendo. ¿Nosotros podríamos hacerlo? A veces pienso que demasiado bien lo llevan.

 

¿Nos podrías describir tu día a día?
No es un trabajo muy rutinario pero sí hay cosas que se repiten. Hago diversas tareas, te puedo resumir las más importantes. Cuando llego la monitora del turno de día me hace el traspaso y me cuenta como ha ido el día. Luego leo el diario de residencia para enterarme de todo lo que ha pasado durante la semana. Los días laborables empiezo la jornada a las 23 h y los fines de semana a las 21 h. Dejo preparado una parte del desayuno para el día siguiente y también separo la medicación de cada persona. Reviso la despensa para comprobar que no falta de nada y organizo la ropa de ducha para los que tienen la higiene personal por la mañana. También converso mucho con ellos. Les gusta explicarme sus cosas. En general atiendo todas las necesidades que puedan tener. Realizo desde apoyo emocional hasta ayuda en temas de tecnología, por ejemplo. Y cuando termino todo esto normalmente son las 2 h de la noche, la hora en que me voy a dormir, no sin antes asegurarme que todo el mundo ha llegado a casa.

 

¿A qué hora te levantas?
Entre semana a las 5.30 h porque algunas personas trabajan en la fábrica. Los asisto primero a ellos y luego cuando marchan voy a despertar al resto del grupo. La mayoría tienen buen despertar.

 

¿Y para los que más les cuesta? ¿Alguna táctica?
Sí… Tengo una que es infalible.

 

¿Se puede contar?
Cosquillas en los pies, jaja. Una vez estamos todos despiertos hago ayuda o supervisión de duchas. Después reviso que cumplen todas las tareas que deben realizar como el respeto a las normas básicas de higiene, el lavado de platos y cubiertos del desayuno, ordenar la habitación y cambiar las sábanas cuando toque, y que salgan debidamente vestidos a la calle en función de la época del año que sea.

 

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
Cuando consigo resolver un conflicto. Y cuando me marco un objetivo y consigo cumplirlo. Por ejemplo, me propuse conseguir que uno de los usuarios se hiciese la cama sin necesitar que yo se lo dijera. Cuando veo que ya lo hace me provoca una gran satisfacción personal.

 

Elisabet Fargas, siempre rodeada de naturaleza

 

 

También organizas actividades de ocio una vez al mes.
Sí, hace años me encargaba de las actividades de ocio al mediodía para la gente del Centro Especial de Trabajo. Subía a la finca El Casals cada día. El 2012 se terminó y me ofrecieron la gestión de las actividades de ocio del fin de semana. Hago una salida mensual en sábado que dura entre 12 y 14 horas y que consiste en ir al teatro, hacer rutas de montaña o camino de ronda, ir a conciertos, salir de noche a alguna discoteca, hacer visitas culturales, participar en fiestas de pueblo… Los monitores somos Ricard Pujol y yo. Tenemos dos furgonetas para poder dar servicio y desplazar a 13 personas.

 

Las salidas de ocio te deben permitir verlos desde una perspectiva bien diferente…
Sí… Cuando llego al punto de encuentro y toco el claxon para que me vean, vienen hacia la furgoneta cantando, riendo, alegres… Ver esta felicidad en sus rostros me cambia el día. Me contagia. Y son unas horas en las que construyo muchos vínculos con ellas y ellos. No tengo que estar tan pendiente del trabajo como en la residencia y eso hace que todo fluya mucho más.

 

¿Alguna anécdota divertida que puedas compartir?
Por ejemplo una de 2016. Recuerdo que era la época en que se realizaban las obras de la fábrica nueva de yogures. Estábamos ensayando un villancico disfrazados de demonios en el despacho de la Carme Jordà. De repente me giro y veo que nos están mirando un grupo de obreros. ¡Qué debieron pensar! Fue muy cómico.

 

¿Hechas de menos Barcelona?
A pesar de vivir aquí siempre tendré un vínculo con Barcelona. De vez en cuando necesito bajar allí y ahora tengo la excusa perfecta. Mi hija, que ya tiene 25 años, vive en la capital. Ha hecho el camino inverso, del mundo rural a la gran ciudad. Me gusta mucho Barcelona pero prefiero vivir rodeada de naturaleza.

 

¿Cuales son tus lugares naturales favoritos?
El Puigsacalm, el Salt del Sallent, el Salt de l’Olla… Tengo perros y me gustar ir a pasearlos por ahí a menudo. Es mi momento de relajación.

 

A parte del senderismo, ¿qué otras actividades te gusta en tu tiempo libre?
Bailar. Me gusta el baile contemporáneo, viajar, el cine, el teatro, aprender idiomas, cocinar, inventar platos…

 

¿Te gusta la cocina creativa? ¿Cual sería el último plato que has creado?
Un revuelto de huevo con angula, manzana, ajo tierno y perejil. Hago un sofrito con las angulas y el ajo, la manzana y el perejil. El ajo y la manzana los corto a trocitos bien pequeños. Luego añado los huevos, pongo un poco de sal y a remover.

 

Si lee esto la Neus quizás te contrate… [Neus es la responsable de cocina de La Fageda] ¿Te ves trabajando en algún otro departamento?
Antes me llamaban para hacer sustituciones y he estado un poco por todos los departamentos. En fábrica de yogures, Terapia Ocupacional [STO]… Si no estuviera en residencia creo que podría encajar bien como monitora de STO. Tengo muy buenos recuerdos de esa época y el equipo humano que trabaja ahí es un encanto. El Servicio de Atención al Visitante [SAV] también me llama la atención pero el horario no tanto, porque son muchos fines de semana…

 

Me consta… ¿Cuando empezaste a trabajar en este proyecto te imaginabas que 17 años después seguirías ilusionada realizando el mismo trabajo?
No me lo planteaba en ese momento. Sinceramente te tengo que decir que en todo este tiempo nunca he enviado el currículo para conseguir otro trabajo. Me gusta.

 

¿Cómo definirías a La Fageda en pocas palabras?
Es una fusión entre una empresa industrial y una entidad social, y que ofrece trabajo a personas con capacidades diferentes. Si es el trabajo adecuado para cada uno de ellos, podrán dar lo mejor de si mismos. Y si eso pasa se podrán hacer cosas fantásticas. Y La Fageda hace cosas fantásticas.

 

Víctor de Paz
Periodista y Guía de La Fageda

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