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‘Para mí la parte humana del proyecto es la mejor, hace que cada día sea diferente’


27 marzo, 2018

Natural de Osona y residente en Olost, nuestro entrevistado de esta semana de pequeño se había planteado ser pescadero, carnicero o carpintero. Con los años descubrió, en cambio, que su mundo era la naturaleza y que quería trabajar al aire libre, rodeado de plantas. Empieza los estudios de forestal y paisajista en Amposta y luego vuelve a Osona para iniciar su vida laboral en empresas de jardinería y gestión del bosque. Cuando lo prueba confirma que le gusta, que no se ha equivocado de sector, pero detecta que le sigue faltando algo. En descubrir qué era ese algo, decide inspeccionar nuevos caminos. Esta semana hablamos con Albert Bau, monitor de la sección de jardinería de La Fageda.

 

Albert Bau

 

 

Albert, ¿desde joven ya tenías claro que te querías dedicar al mundo de la jardinería?
Si, de adolescente empecé el bachiller pero ya no lo terminé. Marché para hacer un grado medio en el Pont de Suert y luego hice un grado superior de forestal y paisajismo en Amposta. Quería formarme en lo que me gustaba y a la vez hacerlo bien lejos de casa, aunque dentro de Catalunya. Estuve en las dos puntas, en el norte y luego en el sur. Era la típica época rebelde que tenemos todos y preferimos estar lejos de casa. Después, cuando volví a Osona, me fui a vivir con los amigos.

 

Y una vez aquí, de vuelta, ¿fue fácil encontrar un puesto de trabajo?
La vida me ha demostrado que la formación no sirve de mucho o no es lo más importante a la hora de conseguir trabajo. Cuando empecé a trabajar lo que buscaban era alguien que ya tuviera experiencia, que ya hubiese trabajado. El hecho que me supiera el nombre científico de los árboles no era lo más importante. Si hay dos candidatos optando por una misma plaza, a la hora de desempatar quizás si se tiene en cuenta si tienes formación o no, pero en los demás casos…

 

Finalmente llega tu primera ocupación como jardinero. ¿Era tal y como te lo imaginabas? ¿Te gustó?
Al principio si, mucho, pero luego, en unos años, me empecé a sentir estancado. Hacía siempre la misma faena con las mismas máquinas y me gustaba mucho pero no me llenaba del todo. Yo sabía que no me había equivocado de sector, que estaba por el buen camino, pero no había llegado exactamente allá donde quería.

 

Hasta que descubriste qué era lo que te faltaba.
Me faltaba la parte humana. Necesitaba alguna cosa más que llevar las máquinas. En esta etapa de dudas justamente la empresa en la que estaba entró en crisis y tuvo que realizar una reducción de la plantilla. Me quedé en el paro y fue el momento para acabar de pensar y plantearme a qué sitios enviaría el currículo. Opté por seguir el mismo camino pero añadiéndole esta parte más humana.

 

¿Y qué nuevos caminos son los que exploraste?
Al principio lo que quería era trabajar con prisioneros. Sabía que los reclusos hacían limpiezas forestales y me motivaba la idea de seguir trabajando en jardinería pero con ellos. Enseguida vi que era un mundo muy cerrado y muy difícil entrar en él. Necesitaba conseguir una plaza de funcionario. Entonces opté por explorar otro camino: envié el currículo a todos los centros especiales de trabajo de Catalunya que ofrecían servicios de jardinería.

 

Nuestro protagonista en un día de trabajo

 

 

Y te llamaron de La Fageda.
Si. De hecho de todos los centros espaciales solo me contestaron desde La Fageda. Se pusieron en contacto conmigo para que cubriera una baja de tres meses. Esto fue en 2009, el 3 de marzo, cuando tenía 24 años. Y después ya me ofrecieron quedarme. La semana pasada hizo 9 años que estoy en el proyecto. De momento es lo único en la vida que me ha durado 9 años (ríe).

 

¿Era tu primer contacto, pues, con un centro especial de trabajo?
Si. Mi madre es logopeda y con ella he podido conocer el mundo de las personas con diversidad funcional de cerca. También tuve una pareja que era terapeuta ocupacional y con la que aprendí muchas cosas. Pero nunca había tenido relación directa con un CET.

 

¿Y cómo fueron aquellos primeros días?
Entré como monitor. El primer día ya me dieron un equipo de dos personas y a trabajar. Lo tengo grabado en la memoria. Fue muy bonito, pero también complicado. Recuerdo donde fuimos, quiénes éramos, cómo lo hicimos… Todo. Y tengo muy buenos recuerdos. Del segundo día, en cambio, ya no tengo ni idea de lo que hice pero el primero lo recordaré siempre.

 

Hablas de día ‘complicado’. ¿Qué dificultades aparecen en tu trabajo?
Lo más difícil es compaginar todas las variables que entran dentro del mundo Fageda. Compaginar la parte productiva con la parte asistencial. Muy resumido sería esto. No es fácil hacer la faena, llegar a alcanzar todo el trabajo que nos encargan, y a la vez poder compartir momentos con los trabajadores. A veces solo puedo hablar con ellos de forma calmada durante el rato del desayuno. Trabajamos mucho y a nivel productivo hay que alcanzar ciertos niveles. Para mí la parte humana es la mejor porque hace que cada día sea diferente y que no exista la rutina.

 

Dentro de la parte asistencial, ¿cuál es tu responsabilidad?
Procurar que los trabajadores de mi equipo estén bien, que puedan hacer toda su faena en condiciones y que estén cómodos. Proporcionarles los medios para que puedan hacer su trabajo con comodidad y sin complicaciones. Tenemos gente muy diferente, personas que además pueden variar mucho de un día a otro. Esto ya nos sucede en general a todos, tenemos días buenos y menos buenos, pero en ellos quizás es más acentuado el contraste. Un usuario un día te puede trabajar muchísimo y al día siguiente reducir el rendimiento a la mitad, cuando tu a nivel productivo y como equipo tienes que cumplir los mismos objetivos que el día anterior. Aquí mi labor está en no agobiar más a esa persona que quizás, por diferentes motivos, tiene un mal día. Es de hecho lo más difícil de todo. Aun así, con la experiencia uno se va creando estrategias y mecanismos para gestionar mejor estas situaciones.

 

Albert Bau con unos años menos

 

 

¿Cómo resumirías en pocas palabras los objetivos de tu labor en La Fageda?
El objetivo es cumplir. Conseguir una productividad concreta creando a la vez un buen ambiente de equipo para que la gente esté a gusto.

 

¿Cómo funcionan vuestros equipos de trabajo?
Depende mucho, normalmente vamos un monitor y tres o cuatro usuarios. Hay otros monitores que llevan a 5 o 6. Mis grupos, por ejemplo, normalmente son de unas 3, 4 personas y yo. Son equipos semi-fijos, hay una pequeña rotación de personas, y los organiza David, nuestro jefe de sección. Antes de terminar la jornada ya organiza y distribuye a monitores y usuarios para saber con quién trabajaremos al día siguiente y qué material necesitaremos.

 

¿Qué cualidades debe tener alguien que hace tu trabajo?
Cualidades técnicas, cualidades humanas, muchas ganas de trabajar y mucha ilusión, mucha motivación. Si tienes estos ingredientes, es posible que puedas hacer muy bien este trabajo.

 

¿Cómo es tu día a día haciendo de monitor de jardinería?
Cuando llegamos al puesto de trabajo, miramos la hoja de tareas. Trabajamos con objetivos a nivel semanal y el lunes por la mañana ya tenemos delimitada toda la programación laboral hasta el viernes. Así que a primera hora de la mañana llego al almacén, me preparo el material y cuando llegan los usuarios enseguida ya marchamos a trabajar.

 

Estáis muy bien organizados.
Me gusta el sistema de organización porque te da ciertas libertades. Conozco con antelación la faena que tengo que hacer cada semana y eso me permite organizarme un poco a mi manera. Y con la experiencia de años trabajando aquí pues lo tengo todo muy a mano y eso me facilita mucho las cosas. Me gusta esta libertad de planificación.

 

¿Alguna labor concreta que te guste especialmente?
El bosque. Libero más adrenalina. Me lo paso mejor. Allí usamos la moto sierra y me gusta trabajar con ella. Además soy de las personas que al final del día necesita un impacto visual de todo el trabajo hecho y el bosque te lo proporciona. También es mi espacio favorito porque estoy en medio de la naturaleza, con poca gente… No te molesta nadie.

 

¿Qué te aporta trabajar en La Fageda?
Buscaba trabajar con personas y de momento me gusta. Me aporta no perder la realidad de vista. Ya que me preguntas esto, quería decir que es importante en mi opinión vigilar y no caer en la trampa fácil de la auto complacencia. Trabajar en La Fageda no significa ser más ‘guay’. A veces parece que para alguien el hecho de estar aquí puede conceder cierta superioridad moral pero para nada, no la tenemos. No somos más que nadie que trabaje, por ejemplo, en una panadería. Es una faena más y todas, todas, son necesarias.

 

Los participantes en el viaje a Portugal, en mayo del 2017

 

 

También te gusta implicarte en otras secciones del proyecto. El año pasado participaste en el viaje que realizaron los usuarios a Portugal. ¿Una buena experiencia?
Me propusieron ir y después de pensarlo unos días fui consciente de que era una de aquellas experiencias que pocas veces se pueden vivir en la vida y que tenía que aprovecharla y probarlo. Fue muy, muy intenso. Convivir con ellas y ellos durante 24 horas te da una perspectiva muy diferente sobre las personas, ve otras virtudes, otras capacidades. Fue muy divertido y muy gratificante y me lo pasé muy bien. Recomiendo a todo el mundo que tenga la posibilidad de ello que lo haga. Eso sí, tengo que reconocer que cuando volvimos estuve tres días con fiebre, así que cierto desgaste también existe (ríe).

 

¿Si no estuvieras en la sección de jardinería, te ves en alguna otra sección del proyecto?
Creo que no. Si tuviera que escoger uno, sería el de granja, pero realmente si no pudiera estar en la sección de jardinería no creo que pudiera estar en La Fageda. Me gusta trabajar al aire libre haciendo tareas físicas y no estar estancado. En la fábrica por ejemplo también haría un trabajo físico pero estaría encerrado en un espacio y no lo soportaría. En la época de estudiante ya trabajé en fábricas o de camarero pero después de formarme siempre he tenido trabajos en exteriores.

 

Dime que es para ti aquello más positivo de La Fageda.
Las personas. En otros trabajos decía ‘buenos días’ y me miraban mal. Todo el mundo estaba siempre enfadado y de mal rollo. Aquí esto no pasa, llegas al trabajo y la gente hace buena cara. Todo el mundo tiene sus días malos pero en general el ambiente laboral es muy bueno.

 

Víctor de Paz
Periodista y Guía de La Fageda

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