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‘No vendemos el proyecto social, vendemos el producto, porque creemos que es el mejor’


26 febrero, 2020

Joan Pérez es manresano de nacimiento. Vivió allí hasta los 18 años y se marchó a Girona para estudiar la carrera de Administración y Dirección de Empresas. ‘No tenía muy claro lo que quería hacer después de estudiar pero me interesaba el gran abanico de posibilidades que ofrecía‘, nos explica.

 

Le apasiona el mundo de la empresa. ‘A algunas personas les gusta leer novelas. A mí me motiva más leer noticias sobre fusiones de empresas, números, accionistas, planes estratégicos y de marketing… ¿soy raro, verdad?’.

 

Aficionado al baloncesto y al skate, durante la etapa universitaria empezó a jugar al fútbol. También ha trabajado de monitor de tiempo libre y de monitor de comedor con niños de p3. En Girona, en una noche de fiesta, conoció a su actual pareja. ‘El día que la conocí llevaba el pelo naranja y de punta, pensé que era una chica muy peculiar. ¡Y fíjate cómo hemos acabado!’.

 

Sus primeros trabajos estuvieron dedicados al mundo de las finanzas. El primero lo dejó por amor y el segundo porque tuvo una crisis de identidad durante la cual dejó de sentirse cómodo e identificado con lo que representaba el mundo de la empresa privada. Quería participar en algún proyecto que fuera un poco más allá y que también pensara en las personas. De repente, La Fageda se cruzó en su camino.

 

Entró a trabajar con nosotros en 2016 y desde entonces confiesa que aquí se siente feliz. No quiere más cambios. Cuando tiene tiempo, le gusta jugar al fútbol, ir a la nieve a practicar snow, salir de carnaval y, sobre todo, disfrutar de su familia, que está a punto de ampliarse con el nacimiento de Irina.

 

Si nos acompañáis, hoy queremos conocer un poco mejor a Joan, gestor de cuentas e integrante del departamento comercial.

¿Cuál fue tu primer trabajo?

Al final de la carrera empecé unas prácticas en Elecnor, una multinacional dedicada a la construcción, la energía y la distribución. Lo tenía muy lejos de casa y me tenía que levantar a las 5 de la mañana para llegar a la hora. Tenía dos horas y media de camino de ida y lo mismo de vuelta, con varios transbordos, así que la recuerdo como una época intensa y de dormir poco. Hice de becario, escaneando contratos y otras cosas, pero también les pedí trabajar el doble de horas para poder hacer cosas que me permitieran aprender de verdad. Al final de las prácticas me contrataron.

 

¿Cuál era tu tarea?

Era controller de una dirección de negocio dentro del departamento de finanzas.

 

¿Controller?

Si, una especie de gestor. La verdad es que hacía un poco de todo. Tengo un problema y es que no me gusta la zona de confort. Estoy más feliz y más cómodo moviéndome en las zonas de incertidumbre y en constante movimiento, así que realicé tareas muy diferentes. Me fui a vivir a Barcelona, compartía piso. Al cabo de tres años me propusieron hacer de controller a nivel internacional. Me tenía que ir a vivir a Madrid y viajar mucho. Pero hacía unos pocos meses había vuelto con mi antigua pareja… Lo estábamos intentado de nuevo.

 

¿Y tuviste que escoger? ¡Menudo dilema!

Sí, tenía que priorizar. Hacía un año que estábamos separados y nos estábamos conociendo de nuevo y si yo me iba a Madrid pues la relación se acabaría definitivamente. Le propuse marchar los dos a Madrid pero ella quería seguir en Girona y me lo dejó muy claro. Dejé el trabajo para quedarme con ella.

 

El amor pudo más. ¿Te costó encontrar otro trabajo?

Envié algunos currículums y me contrató Frit Ravich como controller de explotación. También hacía tareas financieras, y recuerdo que fue un cambio importante pasar de una empresa de infraestructuras a una del sector alimentario. Volví a tener problemas para desplazarme hasta la empresa, porque seguía sin carnet de conducir y con transporte público la combinación era difícil.

 

Joan Pérez La Fageda

Joan de pequeño.

¿Y cómo lo resolviste esta vez?

Me fui a vivir a Maçanet de la Selva, al lado de la empresa. Iba en motocicleta hasta Frit Ravich. Mientras, empecé a estudiar para sacarme el carnet de conducir. Al cabo de seis meses me ofrecieron empezar un proyecto desde cero, que consistía en crear un departamento con siete controllers comerciales. Seguía haciendo números, pero ahora relacionados con las ventas. Estuve tres años y aprendí mucho, pero al final quedé saturado de tantos números. Pero fueron unos años geniales y agradezco mucho el aprendizaje que me dieron en varios ámbitos.

 

¿Necesitabas un cambio?

Tuve una crisis de identidad muy fuerte y creía que mi camino era otro. Dejé el trabajo. Y todo esto coincidiendo con mi boda. Estaba a punto de casarme y sin trabajo.

 

¡Menudo cóctel!

Entonces, por algún motivo se me cruzó La Fageda en el camino. Empecé a leer informaciones sobre la empresa y sus valores y a ver vídeos de Cristóbal Colón. Parecía un sitio espectacular y tenía ganas de saber si aquello que leía era verdad. Son unos valores que mucha gente predica, pero a veces se quedan solo en palabras y realmente no se acaban llevando a la práctica…

 

Querías venir a comprobarlo…

Me interesé por trabajar aquí pero parecía que no había ninguna oferta laboral. No podía esperar, necesitaba un trabajo y me apunté a una oferta de gestor de cuentas en una página web de búsqueda de empleo. La oferta no especificaba para qué empresa era.

 

No me digas que…

Me apunté, y mira que yo no soy de apuntarme masivamente a ofertas, me gusta focalizar y apuntarme a una o dos. Escogí esa y al cabo de unos días recibo una llamada de La Fageda.

 

¡!

No me lo creía. La vida a veces te sorprende. Los astros se alinearon. Aunque luego el proceso de selección fue larguísimo, unos tres o cuatro meses. Me hicieron sufrir un poco.

 

Por lo que he ido descubriendo a través de estas entrevistas, creo que no has sido el único…

Fueron tres entrevistas, ya pensaba que no me ficharían. Además, yo había hecho muchos números estando en finanzas, pero ahora tendría que vender y en eso tenía poca experiencia… En mayo del 2016, una semana antes de casarme, me confirmaron que, de todos los candidatos, me habían escogido a mí. Fue una alegría muy importante. ¡Además, ya me podría pagar la boda!

 

¡Te casaste aún más feliz si cabe!

Trabajé unos meses y luego ya me fui de luna de miel (risas). No me pusieron ningún problema, al revés. Recuerdo que me hicieron un comentario que nunca he olvidado: ‘Joan, no te preocupes, aquí nos gusta tener a gente que se casa y tiene hijos’.

Joan con compañeras del departamento.


¡Vaya entrada!

Me lo enseñaron todo para entender cómo funcionaba el mundo de las ventas. Sílvia Domènech me formó sobre el mundo del gran consumo y el marketing. También Jesús, Fran y Sergi, que ya no está en el equipo, me ayudaron. Partía casi de cero. Poco a poco me fueron traspasando cuentas y así hasta el día de hoy.

 

¿La visión que tenías de La Fageda se ajustaba a la que vivías aquí?

Sí, fui afortunado porque cuando entré ya se había puesto en marcha el plan de bienvenida para los nuevos y me enseñaron todos los departamentos explicándome el funcionamiento básico del proyecto. Vi que era una empresa social de muy alta complejidad. Aquella crisis de identidad se empezó a alejar y ahora estoy muy cómodo porque los valores que se proyectan aquí me hacen sentir a gusto. Me ha cambiado mucho la vida, veo el mundo de forma diferente. Ahora mismo soy feliz y no necesito nada más.

 

Joan Pérez La Fageda

 

Tienes una relación muy directa con los grandes distribuidores.

Sí, nos vemos a menudo. Yo tengo algunos asignados y mis compañeros otros. Mi tarea en este sentido es hacer que el consumidor, cuando vaya a comprar, tenga el máximo número de productos Fageda a su disposición y que estén lo máximo de bien posicionados. O sea, que en lugar de tener dos opciones Fageda, pueda tener por ejemplo 23 y además que estén en el mejor lineal, entre otras tareas.

 

No debe de ser fácil conseguir el mejor lineal en un mercado tan competitivo. 

Yo entré aquí en un momento dulce, cuando ya teníamos una marca increíble y muy bien posicionada en Catalunya. A veces tenemos clientes más lejanos que quizás no nos conocen y lo más difícil es crear un primer impacto de forma positiva. Pero cuando establezco una relación con el cliente, después ya todo fluye. En lo que se refiere a la gran distribución, quizás tendemos a pensar que es una selva donde todo el mundo presiona para posicionar su producto a cualquier precio, y lo es, pero tengo que decir que a mí siempre me han tratado muy bien. Incluso con algunos clientes he creado un vínculo y tenemos una relación más distendida. Es un mundo apasionante y me ha servido para aprender muchísimo.

 

¿Qué es lo que te hace sentir más realizado de tu trabajo?

Estar aquí, trabajar aquí. Estoy vendiendo un producto de alta calidad y algo más. El consumidor nos quiere. ¿Cuántas empresas pueden decir que tienen consumidores tan fieles y que además les quieren y aprecian? Esto no tiene precio, es una maravilla. Y hay que recordar que nosotros no utilizamos el proyecto social para vender. Vendemos el producto y su calidad. Defendemos que el nuestro es el mejor.

 

¿Y lo más difícil?

Abrir mercado, encontrar clientes nuevos.

 

¿Y hacia qué sector nos estamos moviendo en este sentido?

Estamos intentando entrar poco a poco dentro del mercado de las Islas Baleares y desarrollar la Hostelería organizada, por ejemplo. Queremos entrar en una serie de supermercados regionales y no es fácil. En eso, por ejemplo, está trabajando Jordi, compañero de departamento. En relación con Catalunya, Fran y Jesús están trabajando para captar nuevos clientes de Horeca, entre otros.

 

¿Cómo definirías La Fageda, entonces?

Para poder entender La Fageda hay que vivirla. Por mucho que te hablen de ella y te expliquen cosas, hasta que no estás aquí un tiempo no lo captas. Para mí es una empresa espectacular, tanto en el ámbito de la persona como en el entorno laboral o natural. Todo aquello que ese predica realmente se cumple.

Joan en su puesto de trabajo en las oficinas de La Fageda

¿Y tu producto favorito?

El yogur de plátano y la crema de chocolate.

 

¿Algún otro departamento te llama la atención?

Finanzas.

 

Tu pasado laboral… ¿Lo echas de menos?

No, me genera interés pero no lo echo de menos. Estoy contento con la evolución que he tenido hacia el departamento comercial. Todos los departamentos son muy importantes y han de estar muy bien vinculados, pero personalmente tengo deferencia hacia los números.

 

Ahora ya conocemos mejor tu faceta laboral dentro de La Fageda. ¿Qué te gusta hacer aparte de trabajar aquí?

Estudio inglés los sábados por la mañana, juego al fútbol en mi tiempo libre y me dedico a la familia y cuando puedo también a los amigos. Me gusta el snow y desde hace 10 años también desfilo en el carnaval de Palamós.

 

Joan Pérez La Fageda

De desfile de carnaval con los amigos.

Hablando de la familia… ¡Quizás cuando publiquemos esta entrevista ya estarás de baja por paternidad!

Me parece que aún estaré por aquí (risas). Estoy muy contento. No me imaginaba que tendría 33 años y dos niñas. La vida me ha sorprendido mucho. Tenemos una niña de dos años y ahora esperamos otra y estoy muy contento de que sean dos niñas. Cuando Dàlia, la pequeña, me da un beso, me derrito.

 

¿Para cuándo la esperáis?

El 14 de marzo. Se llamará Irina.

 

Víctor de Paz
Periodista y guía de La Fageda

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