Blog

De Bermeo a La Fageda, entrevista a Alex Astuy, técnico laboral


24 enero, 2019

Nacido en Bizkaia en 1976, Alex Astuy Layún, Alex, es técnico laboral de La Fageda. Forma equipo con Sara Vidal, Montse Anglada y Laura Dalmau en la rebautizada Área de Gestión y Desarrollo de Personas. Se encarga de administrar las nóminas y altas y bajas de los trabajadores, entre otros trámites, y en la última semana de mes su volumen de trabajo crece de forma exponencial. Por ello  le agradecemos que estos últimos días de enero nos haya concedido una parte de su tiempo para permitir que les conozcamos un poco mejor.

Alex en su puesto de trabajo en la oficina de La Fageda

 

Alex vivió en la localidad de Bermeo hasta 2013, momento en que decide empezar una nueva etapa en la Garrotxa y, más adelante, en La Fageda. ¿Qué motivo le impulsó al cambio? ¿A que se dedicó anteriormente? ¿Cómo descubre el proyecto social de La Fageda? ¿Qué es lo que más le ha sorprendido de la organización? Vamos a averiguarlo.

 

El escenario de su infancia es Bermeo, su pueblo natal. Era un niño aficionado al deporte y a jugar en la calle con sus amigos. Su primer cambio vital se produce a los 18 años, cuando se va a Bilbao a estudiar la carrera de derecho en la Universidad de Deusto. Deseaba ser abogado y este era un centro con prestigio y en el cual trabajaba  su hermana mayor. Ella lo acoge en casa los primeros meses hasta que encuentra un piso para compartir con compañeros de clase. Yo procedía  de un pueblo pequeño con el grupo de amigos de toda la vida. Y allí conocí mucha gente, salíamos de fiesta, teníamos un equipo de fútbol en la universidad… Me lo pasé muy bien y fue una etapa genial ‘, recuerda.

 

En el ámbito académico, Alex se llevó una sorpresa: ‘Mi intención era ser abogado, pero la carrera no me llenaba, vi que no era mi camino. Sin embargo, me esforcé y aunque la media de derecho estaba en unos 8 años, yo me quité la carrera con 7. En la clase, cuando empecé el primer curso  éramos 350 personas en una misma aula. Casi ni cabíamos. Todo era poco práctico’. Era buen estudiante pero algunas veces, como hemos hecho todos, pasaba muy buenos ratos en la cafetería jugando al mus”.

 

Para seguir formándose estudia un posgrado en Gestión de empresas marítimo-portuarias y vuelve al pueblo para trabajar en el puerto, en una empresa de importación de madera para la construcción. Estuvo seis años hasta que, con la llegada de la crisis económica, los despiden a todos y se queda sin trabajo. Enseguida le ofrecen un lugar en el departamento de recursos humanos de Albacora, una multinacional originaria de Bermeo dedicada a la pesca y comercialización del atún. ‘Conocía al director del departamento porque había estudiado conmigo. Fue una muy buena experiencia y además me permitió viajar a islas perdidas del Pacífico que no sabía ni que existían’.

 

En 2013, sin embargo, pide una excedencia para marchar a la Garrotxa y comienza a trabajar como gerente en un club de pádel de Les Preses.

 

Un cambio de vida importante. ¿Qué te hizo decidir?

En 2012 conozco a Mireia en Zarautz. Yo estaba con unos amigos de celebración y ella de vacaciones con una amiga. Nos conocimos en un bar y empezamos a hablar. Me dijo que era de Les Preses, en la Garrotxa. Estuvimos toda la noche juntos y al final nos dimos el correo electrónico. Seguimos hablando y en ocasiones ella venía ella a Euskadi y en otras  yo ala Garrotxa.

 

Entonces es un cambio por amor.

Ella era profesora de historia en un instituto pero sin plaza fija y decidió venir un año conmigo. Estaba estudiando magisterio a distancia y aprovechó para terminar la carrera mientras nos seguíamos conociendo.

 

¿Y cuando se acabó el año?

La convivencia nos fue muy bien pero ella tenía que volver si o si para no perder su plaza. Y decidimos que ahora me tocaba a mí venir a Cataluña. Lo hablé con la empresa y me dieron una excedencia de un año. Me dijeron que si no me iba bien siempre podría volver. Una vez aquí, enseguida me salió la oportunidad de trabajar en un club de pádel de Les Preses en una empresa familiar y me comprometí, era el gerente. Estuve cuatro años.

 

¿Y después?

En 2016 fui padre de Aritz y los horarios no me permitían disfrutar demasiado de mi hijo. Estaba muy comprometido en la empresa y tenía que trabajar fines de semana y festivos. Como la tarea que realizaba tampoco me llenaba del todo, empecé a pensar en la mejor manera de marchar sin dejarlos colgados. Entonces apareció un chico que procedía del mundo del tenis y que se ofreció para sustituirme y todo quedó bien atado. El paso siguiente fue venir a trabajar a La Fageda.

 

Tú viniste aquí y en cambio pusisteis un nombre vasco al hijo. Parece compensado.

Je je. Mucha gente me dice que he ganado a la hora de ponerle el nombre pero en realidad fue Mireia quien lo escogió. A mí también me gustaban mucho los nombres catalanes y no me habría parecido nada mal ponerle uno. Nos pusimos de acuerdo y Aritz me gusta. En la guardería tiene algunos compañeros que también se llaman igual.

Alex de pequeño

 

¿Cómo llegas a La Fageda? ¿Estos años aquí te habían permitido conocer el proyecto?

Unos conocidos me dijeron que buscaban a alguien y envié el currículo. Sara me llamó y vine a la entrevista. Hablando con ella me pasó algo muy curioso que quiero contar. En el club de pádel hablaba en castellano mientras iba aprendiendo el catalán. Lo iba interiorizando pero no me atrevía a hablar por qué pensaba que no sabía. Y me sorprendí a mí mismo, con Sara  fue la conversación en catalán más larga de toda la etapa en Cataluña.

 

 Seguro que valoró el esfuerzo.

Me salió así y me ha ido muy bien el cambio de trabajo porque aquí ya me he acostumbrado desde el principio a hablar en catalán con todo el mundo y me gusta. Antes no era consciente de que podía hacerlo.

 

¿En casa en que lengua habláis?

Uy, hay una mezcla importante. Con mi hijo hablo en euskera, con Mireia en castellano, y Mireia con Aritz habla en catalán.

 

Que suerte tendrá poder  aprender tres idiomas. ¿Nos puedes  describir un poco tu día a día en el trabajo?

Gestiono mucha documentación, como las bajas por enfermedad. Por el tipo de empresa que somos, en ocasiones los trabajadores del Centro Especial de Trabajo  requieren más bajas que los trabajadores de otras empresas y ello  genera un volumen de trabajo que hay que ir tramitando al día y hay que ser muy metódico. Se debe llevar una rutina cada día. También me encargo de las nóminas y cada mes hay nueva información para entrar, ya sea por horas extras que se han realizado, nocturnidad, cambio de puesto de trabajo…

 

Los días más estresantes deben ser los últimos de cada mes.

Intento ser muy ordenado y no dejarlo todo para los últimos días. Pero igualmente a fin de mes hay más estrés dado que debo  comprobar  que todos los datos que he entrado los días anteriores sean correctos. También me ocupo de las altas de nuevos trabajadores y en los últimos meses ha habido muchas nuevas incorporaciones por el proceso de crecimiento que estamos viviendo.

 

Trabajas con material sensible. ¿Cómo se lleva eso?

Los salarios ya están estipulados por convenio y cada persona  tiene su nivel salarial en función del trabajo que realiza y de la categoría donde consta. Lo único que depende de mí es estar pendiente de si se hace algún cambio de trabajo o de jornada, que todo figure de forma correcta en la nómina. Y es importante que todo el mundo cobre cuando toca que todos lo necesitamos. Es un trabajo como cualquier otro, hay que ser muy metódico pero también en  otros departamentos.

 

¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo?

Relacionarme con la gente de los diferentes departamentos. Vienen por ejemplo muchos trabajadores de fábrica que tienen dudas con las nóminas. Cuando consigo resolverlos y veo que marchan más tranquilos me siento muy satisfecho.

 

¿Cómo os distribuye el trabajo dentro del departamento?

Yo soy el técnico laboral, Laura lleva más la parte de prevención, Montse gestiona las entrevistas y las nuevas incorporaciones y las formaciones, y Sara es la directora del departamento.

 

¿Cómo definirías La Fageda en pocas palabras?

Complicada la definición … Somos un grupo de personas haciendo diferentes trabajos y todas con sentido.

 

Diciendo esto de trabajo con sentido te ganas a Cristóbal seguro, he he.

He he he. Cuando expliqué que venía a La Fageda, algunas personas me dijeron que debería tener mucha paciencia y que sería complicado. Para mí no ha sido nada difícil y cuando he conocido los trabajadores he visto que somos más iguales que no diferentes. Cuando no conoces la persona puedes poner más el acento en  las diferencias pero cuando mantienes relación, encuentras  más coincidencias que diferencias y todos acabamos teniendo problemas similares. Lo más importante es que todos somos personas y no hay que diferenciar ni hablar del certificado de discapacidad. La Fageda somos un grupo de personas haciendo trabajos diferentes.

 

Buena reflexión. Qué es lo que más te ha sorprendido de La Fageda?

La relación con los compañeros. En otras empresas no me había sentido así. Aquí no hay nadie que me entorpezca o  me ponga palos a las ruedas y no tengo que estar a la defensiva. Somos personas con una relación muy buena. Me gusta mucho.

 

Tengo entendido que te gusta la naturaleza y aprovechas los mediodías para caminar por el bosque.

Sí, los martes y los jueves a la hora del almuerzo nos vamos un pequeño grupo a caminar por la Fageda d’en Jordà. Normalmente vamos Pol, Piti y yo, y a veces  también  vienen Montse y Carles. Es muy sano y nos relajamos.

Alex, Montse y Piti caminando por “La Fageda”

 

¿Con qué producto Fageda te quedas?

Los yogures de sabores. De hecho también son los que más le gustan al Aritz.

 

¿Qué es lo que más echas de menos de Bermeo?

La familia, los amigos y el mar.

 

¿Te ha compensado el cambio?

Estoy feliz aquí con la familia y el trabajo me gusta. Y desde la cima de la Serra del Corb también se ve el mar y el golfo de Roses.

 

Víctor de Paz, periodista y guía de La Fageda

Actualidad  flecha_azul

Coco, la perseverancia de recoger tapones para ayudar a las personas

 

14-02-2019

 

Àngel Codinach Comas es un trabajador de La Fageda y forma parte, desde hace unos años, de la sección de yogures.

 
Seguir leyendo

Los jardineros de La Fageda asesoran a escolares de Olot para embellecer el entorno de la emblemática Torre Malagrida

 

04-02-2019

 

Una treintena de niños y niñas de 5º de primaria de las escuelas de Olot han recibido un encargo del Ayuntamiento: pensar cómo se pueden mejorar los jardines de la emblemática Torre Malagrida.

 
Seguir leyendo

José Luís, 17 años en el Centre Especial de Empleo, y ahora, a la empresa ordinaria

 

01-02-2019

 

Cuando tenía 24 años y los embates de un trastorno mental limitaban su vida, José Luis Hernando entró a trabajar en La Fageda.

 
Seguir leyendo