Blog

Los servicios de hogar-residencia para personas vulnerables de La Fageda ya suman 35 años


17 noviembre, 2020

residència

Jugando al dominó en el Cassés, uno de nuestros actuales hogares-residencia.

 

 

En 1985, los fundadores del proyecto socioempresarial de La Fageda, Cristóbal Colón y Carme Jordà, decidieron que era imperante conseguir un piso de alquiler.

 

¿Por qué era tan importante? En el piso vivirían algunas de las personas con trastorno mental que trabajaban en la pequeña cooperativa que entonces era La Fageda.

 

Tres de ellas ya se alojaban, en la ciudad de Olot, en una pensión regentada por Trini, una señora de avanzada edad. Pero no era la mejor solución. Cuando estas personas pasaban por un mal momento, a Trini se le hacía una montaña ayudarlas.

 

En un piso de alquiler, estarían acompañadas por monitores. Se sentirían, poco a poco, en casa. Mejoraría su salud mental. No tendrían que ingresar en el psiquiátrico cuando tuvieran un día complicado.

 

El piso debía estar situado en la ciudad de Olot, no en la finca que se había conseguido comprar, en plena Reserva Natural de La Fageda d’en Jordà. Así, las personas podrían salir a comprar, tomar algo con los amigos o, simplemente, pasear por entre el ir y venir del resto de olotenses.

 

¿Y quién les alquilaría un piso? Si hoy el estigma que supone tener una discapacidad intelectual o un trastorno mental pesa mucho, hace 35 años pesaba el doble.

 

No fue fácil, pero lo consiguieron: en otoño de aquel 1985, alquilaron una pequeña vivienda para cinco personas.

 

Por lo tanto, este otoño de 2020, marcado por la Covid-19, los servicios de Vivienda de La Fageda cumplen 35 años.

 

Entre mascarillas y medidas de protección, lo celebramos repasando los inicios, paseando por el presente y tratando de adivinar el futuro.

 

 

Residència
En otoño de 1985, Cristóbal Colón, fundador y actual presidente del nuestro proyecto, anunciaba en ‘La Comarca’ que La Fageda había conseguido alquilar un pequeño piso para cinco personas. Era el inicio de los servicios de Vivenda. Haced clic aquí per ver toda la noticia.

 

 

Personas en tierra de nadie

 

Pocos meses después de alquilar ese primer piso, los fundadores de La Fageda conseguían un espacio más amplio, para el triple de gente, en la calle Fontanella de Olot.

 

Antonio López se acuerda muy bien. Fue el primer monitor de los servicios de Vivienda y su responsable durante más de una década:

 

—En el piso de la calle Fontanella se pudieron incorporar bastantes personas procedentes del psiquiátrico de Salt; en aquella época, los psiquiátricos estaban dejando de ser hospitales de crónicos para convertirse en hospitales de día, y había un montón de gente que quedaba en tierra de nadie. Nosotros los estiramos: vinieron a trabajar a La Fageda y a vivir a la residencia—explica.

 

Antonio López, el primer monitor de les nuestras residencias, es hoy el responsable de los huertos d’El Rebost de La Fageda.

 

Rosario Fageda

En otoño del 86, se inaugurava el hogar-residencia de la calle Fontanella de Olot. Haced clic aquí per ver toda la noticia.

 

Foto del año 1989. Rosario (que murió en 2016) llegó a La Fageda procedente del hospital psiquiátrico de Salt. En la foto, cocinando en la residencia de la calle Fontanella.

 

 

A principios de los noventa, por la necesidad de plazas, lo que había sido un restaurante chino se convirtió en la sede de un nuevo espacio residencial de La Fageda. Lo llamaban “El Chino”.

 

Y, con el tiempo, esas dos residencias ya no están. Están otras. Todo se mueve.

 

Foto de las Navidades de 2002, cuando una de las residencias de La Fageda estaba en el espacio que había ocupado un restaurante chino.

 

 

Poner la mesa de 25 maneras diferentes

 

Hoy, acompañadas por 23 profesionales, cerca de sesenta personas de entre 32 y 75 años se benefician de los servicios de Vivienda de nuestro proyecto.

 

De todas estas personas, 36 viven en los hogares-residencia El Caliu y El Cassés, otras cuatro residen de manera más autónoma en un piso alquilado por La Fageda, y 18 más viven en su casa y cuentan con el apoyo de nuestras monitoras para las gestiones del día a día.

 

Olga Coromina es la responsable de los servicios de Vivienda de La Fageda desde hace más de 12 años. Entre Antonio y ella, otra compañera, Dolors Falgarona, estuvo a la cabeza de los hogares-residencia durante más de 8 años.

 

Visitamos El Caliu y conversamos un rato con Olga y con cuatro de las monitoras de los hogares-residencia: Carme Font, Mar Monell, Elisabet Fargas y Marta Domènech.

 

Las tres primeras son veteranas, hace más de 17 años que trabajan en los hogares-residencia y las han visto de todos los colores. Marta, hace dos.

 

Olga recuerda que, entre semana, las personas que viven en los hogares-residencia no están durante el día: o bien tienen trabajo en alguna de las secciones del Centro Especial de Empleo de La Fageda, o bien, la mayoría, son atendidas y hacen actividades en el Servicio de Terapia Ocupacional, en nuestra misma finca.

 

Olga Coromina, la semana pasada cerca de las oficinas de la finca de La Fageda.

 

 

Por la tarde y por la noche, de madrugada y los fines de semana:

 

—Se trata de acompañar a las personas en todos los aspectos de su vida. Desde ducharse hasta las salidas de ocio. Trabajamos al máximo su autonomía, pero tenemos perfiles muy diferentes, y eso es lo que complica el trabajo de las monitoras; necesitan la flexibilidad de saber cuándo ayudar a una persona y cuándo motivar a otra para que haga cosas de manera autónoma—dice Olga.

 

De todo ello, resultan muchos aprendizajes y recuerdos grabados a fuego:

 

—Empecé un 19 de diciembre y mi impacto fue … ‘No durarás ni 15 días!’. Pasaron 15 días y no quería dejarlo— recuerda Mar, entre risas. Yo era muy nerviosa. Conocer a estas personas … me ha llevado a conformarme con lo que tengo, con lo que soy y como soy. Me ha estabilizado el carácter.

 

—Y … la flexibilidadsubraya Carme. Aquí ves que, si hay 25 personas, pueden poner la mesa de 25 maneras diferentes… ¡Y estará bien puesta! Aprendes que puedes mirar las diferentes opciones, y son igual de válidas que las que ya llevamos de serie.

 

—Y aprendes a ser más empática con la gente—continúa Elisabet.

 

Inevitablemente, hablamos de la Covid-19.

 

—Al principio, con los equipos de protección, parecíamos astronautas, y yo pensaba que quizás los trastornos de algunas personas aumentarían—dice Marta—. Y lo han llevado muy bien, aunque cada vez es más pesado.

 

Residències

En El Cassés, Mar, monitora, ayuda a  Maria a hacerse la cama.

 

En el sofá, con mascarilla

 

La experiencia de la Covid-19 está siendo, claramente, la más complicada que Olga ha vivido hasta ahora en La Fageda.

 

Algo que no nos pasa, ni a ti ni a mí, es que ellos tienen que ir con mascarilla en los espacios comunes dentro de casa. Aunque los consideramos grupos burbuja, y a pesar de que en estos meses algunas personas de riesgo no vayan a diario a la finca de La Fageda, muchas otras sí lo hacen, y por lo tanto se relacionan con más gente … y, en la residencia, debemos evitar en lo posible que nos llegue el virus—destaca la responsable de los servicios de Vivienda.

 

Mar lo tiene claro:

 

—Nos han dado una lección. Mucha gente debería ver lo bien que lo han llevado.

 

 

Residències

De izquierda a derecha, Marta, Mar, Elisabet, Olga y Carme, en la cocina de una de las viviendas de El Caliu.

 

No nos movemos de El Caliu. En la terraza reunimos, precisamente, a cuatro personas que conviven y que pueden explicar su experiencia de primera mano. Son Esther Prada, Isabel Soler, Josep Baronat y Antonio Valle.

 

Se nota que se conocen mucho. Como dice Olga, los hogares-residencia son una familia de abuelos y abuelas, tías y tíos, primos y primas.

 

Hablamos de su historia, de sus rutinas, del tiempo libre y, como no, de la Covid-19. Y lo grabamos, con las mascarillas para arriba y para abajo, en el vídeo que tenéis bajo estas líneas.

 

 

 

—Yo estoy agradecido … porque me ha cambiado mucho la vidadice Josep al final de la grabación.

 

Hace justo 30 años que llegó a La Fageda desde el psiquiátrico de Salt.

 

De una habitación oscura a un espejo de cuerpo entero

 

Precisamente, una historia que llega desde Salt es la que explica Antonio López cuando le pedimos que valore su paso por las residencias.

 

—Me quedo con la alegría de haber facilitado un espacio de vida para la gente. De haberlos cuidado. Me quedo con la imagen de una chica que, cuando la fuimos a conocer al psiquiátrico, vivía en un rincón de una habitación oscura. Y, de golpe, no sólo descubrió que podía ser útil, sino que ganó tanto en autoestima, que como regalo de Navidad pidió un espejo de cuerpo entero para la puerta de su habitación.

 

Tanto Antonio, como el resto de compañeras de los servicios de Vivienda con quien hemos hablado, coinciden en que los hogares-residencia serán siempre necesarios.

 

También coinciden en que, probablemente, se irán transformando en viviendas más pequeñas donde las personas puedan vivir de manera más o menos independiente en función de su autonomía.

 

Lo iremos viendo. De momento, ya son 35 años.

 

 

 

Texto: Roser Reyner, periodista y guía de La Fageda

Archivo fotográfico: Ramon Gómez, técnico auxiliar

 

Actualidad  flecha_azul

Nuestros servicios de hogar-residencia ya suman 35 años

 

18-11-2020

 

En 1985, los fundadores del proyecto socioempresarial
de La Fageda, Cristóbal Colón y Carme Jordà, decidieron
que era imperante conseguir un piso de alquiler.
¿Por qué? Os invitamos a leer este reportaje.

 

35 anys habitatge

 
Saber más

Un proyecto pedagógico online para las escuelas e institutos

 

18-11-2020

 

Este curso atípico, ponemos en marcha una nueva
forma de conocernos con la intención de que se
consolide. Un proyecto pedagógico que lanzamos
junto a la Fundación para la Creativación.

 

Creativació

 
Saber más

Una planta piloto para experimentar con nuevos yogures y postres

 

20-10-2020

 

Crear nuevos productos, o transformar los actuales,
en un espacio específicamente pensado para ensayar
y hacer realidad las ideas que tenemos en mente.
Es la misión de la nueva planta piloto de La Fageda.

 

 
Saber más